la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


Entrevista a la poeta Neni Salvini por Concha García: Los muros por derribar / El Correo de Andalucía, España, 13 de mayo de 2017





Los 92 años que suma la poeta Neni Salvini no le han restado ni lucidez, ni una mirada clara y alegre, ni esa actitud casi detectivesca que un escritor no debe nunca abandonar. Concha García entrevista a una poeta importante que nació en Italia y emigró poco después para construir su vida en Río de Janeiro. Pensó que en el mundo había muchas palabras y no era necesario añadir más. Pero nos dejó su poesía.




Neni Salvini nació en Carrara (Italia) en 1925; a los tres años se trasladó con su familia a Río de Janeiro donde estudió Filosofía y Letras. Fue profesora en la Universidad Santa Úrsula en Río de Janeiro y publicó los poemarios: Mar Longe (Mar lejano) y Sinos de Areina (Campanas de arena). Se trasladó con su marido, el arquitecto Fernando Tabora a Caracas en 1965 y durante 18 años impartió la Cátedra de Literatura Brasilera en la UCAB. Vive discretamente en Barcelona desde hace dos años, con su hija, la fotógrafa Carla Tabora y su familia. Emigrar no se elige, muchos son los condicionantes para que las personas tengan que irse de su país. En su casa del barrio de Vallcarca, en Barcelona, detrás del Parque Güell, la vegetación es más abundante que en las áridas aceras de otros barrios. Al llegar me encuentro en la casa con Juan Pablo Roa, poeta y editor colombiano instalado en Barcelona. Juan Pablo ha descubierto la poesía de Neni gracias a su librería Animal Sospechoso, ubicada en el barrio de Gracia. Están también Carla Tabora, Laurent Godel, arquitecto y esposo de Carla, y Cristina Guzmán, librera y editora venezolana. «Siempre que se sale, ya una no es del lugar que dejó», dice Neni. Sus 92 años no le han quitado lucidez, ni curiosidad, ni el brillo de los ojos.
Comienzo preguntándole si la poesía remite siempre a la infancia, sobre todo la que escribe ella.
«No es fácil hablar sobre ello. Cuando una es infante, la vida pertenece a otras personas que deciden si marchas o te quedas. La elección empieza a desarrollarse más tarde y es entonces cuando tomas decisiones. Mi familia se trasladó a vivir a Brasil, al otro lado de la Bahía de Río de Janeiro, donde mi papá tenía obligaciones pues era ingeniero. Me case con el arquitecto Fernando Tabora, decidimos ir a vivir a Venezuela y ahora estoy al lado de mi hija.
Mis libros publicados están en idioma portugués.Yo fui a Brasil a los 3 años y la evocación fue a través del idioma. En la universidad estudié el castellano, todo estaba muy determinado para el estudio del español, leíamos a Calderón y Quevedo, todo de acuerdo a un programa.
Mis lecturas fueron muchísimas. Una mezcla entre la narrativa y la poesía, el teatro, el ensayo... Todo está mezclado con el crecer de una».
Su poesía, no se puede reducir a unas explicaciones, la búsqueda de la palabra mediante la propia palabra se convierte en indagación, la misma que tuvieron otros grandes poetas, aunque ella es muy discreta. A un lector joven qué le dirías, le pregunto y responde pensando.
«Llegar a la poesía no desmenuzándola y analizándola. La poesía siempre ha sido difícil, pero justamente es el único chance que pretenciosamente queremos conocer, que es la búsqueda interior. Es un misterio. Cómo combina una palabra con la otra, cómo se encuentra la palabra que exprese el verso, eso es la poesía».
¿Cualquiera puede escribir poesía?
«Hay una vocación hacia el misterio de la palabra, esa vocación es la respuesta. Supongo que alguien que descubra a Dante no va a dudar nunca de que él realmente era un poeta, entonces, los demás somos pequeña cosa.
La duda siempre te persigue, cuando el poeta se encuentra con su duda y encuentra la definitiva, encuentra como un muro que hay que deshacer, es difícil expresar la poesía, una puede estar sentada en una oficina y a la vez estar trabajando la palabra».
Huellas místicas que recuerdan las de otras poetas de su generación como Ida Vitale. Parecen compartir el mismo cielo estrellado. La constatación de una trascendencia, una búsqueda no limitada, que no es religiosa. Es el misterio a través de la palabra. No es trascendencia hacia Dios, sino hacia la propia palabra.
«El idioma es una piedra para la poesía. Por ser tan importante, la expresión es importante», me dice.
«Es a través de ese más allá que existe la expresividad interior, la posibilidad de comunicación. La búsqueda mística a través de San Juan y Santa Teresa».
El segundo libro Campanas de arena, lo escribió dos años después, en él evoca toda la vida que empieza a sonar desde el primer momento, como es una campana que suena, pero no alcanza a todos porque la campana es de arena. El ritmo hace sonar los poemas. El poema es también ritmo.
No se ha traducido todavía su poesía tan excelente al castellano.
«Dejé la escritura y la duda fue mayor. Yo me sentí humildemente que estaba invadiendo un campo que yo no alcanzaba. Era mayor de lo que yo podía hacer y entonces dejé de escribir. Yo me sentía muy unida a Rilke que pasó tantos años sin escribir, ¿pretenciosa, no?»
No, pretenciosos somos quienes seguimos escribiendo.
«No permití que se desarrollara el narcisismo de ser escuchada. Durante mi vida escribí muchos poemas, pero no los publiqué, los guardé».
«A mi madre - dice Carla- lo que le pasó le pasaba a muchas mujeres entonces, el gran amor era su esposo. Se llenaban mucho recíprocamente, y vivieron esa gran aventura del amor. La vida de la pareja y de los hijos fueron una vocación muy grande». Neni añade: «Me parecía que había tantas palabras en el mundo que no hacía falta añadir más palabras».
Neni se entusiasma y recuerda. Le pregunto si conoció a Elizabeth Bishop. Su marido estuvo trabajando con Maria Carlota de Macedo, «Lota», la compañera de la poeta norteamericana, en la creación del Parque do Flamengo. Sí la conoció, aunque confiesa que no la había leído.
«Ella vivió muchos años en Ouro Preto, una ciudad colonial barroca. Daba clases de poesía contemporánea brasileña. Conocí a Clarice Lispector. Cuando entramos en contacto estaba muy enferma, yo la he leído muy bien, una de las personas que conoce mejor su obra», dice la editora. «Ella era su aventura interior, era extraordinaria, su descubrimiento del mundo que devolvía en literatura era de verdad insólito en Brasil, aunque la literatura brasileña tenía mucha importancia; ella era nueva y única, estaba fascinada. Tenía mucha obra. Escribía de una forma interesante, sentada y sobre las rodillas escribía con una máquina de escribir, todo en ella era interesante, tuvo un hijo muy enfermo...»
La conversación se alargó hasta bien entrada la noche. Carla sacó una carpeta llena de originales, algunos versos estaban tachados y re escritos, sentí que estaba ante verdaderos documentos. Las traducciones las hace Carla, mano a mano con ella; es una manera de reescribir, la palabra que se adecúa más al portugués tiene una gramática muy diferente y hay formas muy sencillas que al traducirlas al castellano se complican. Un proyecto de edición de Juan Pablo Roa está en marcha. Vamos a conocer a una de las grandes poetas que se descubren porque la poesía es un camino alejado del ruido comercial. Neni Salvini me dice que se necesita silencio, que la poesía está en todas partes, que no cree que vaya a desaparecer la escritura poética. Y el silencio es este poema:

el silencio es de un río sin mar
de pájaro sin ramas
de floresta sin viento
 de sol sin aurora
de nube sin crepúsculo
 el silencio es de arena sin pasos
 de alma sin gestos
 de huesos sin sombra
de piedras sin caminos
de palabras sin cantos
el silencio es de cañaveral sin lluvia
de vestimentas sin púrpura
de espejos guardados
 de recuerdos sin cristales
 de peregrinar sin sueños
 el silencio es de maizal sin tarde.
©Neni Salvini


©Concha García
Sevilla 13 de mayo de 2017
 El Correo de Andalucía

Neni Salvini: Facebook






sentémonos a la mesa
yo brindo la toalla de lino
y tú la mano y la flor
brindo el pan
y tú los ojos y las ramas
propongo el brillo del vino
el recuerdo que porto
y tú como el mar
la arena y los peces
tendrá la mesa tu camino.
Tú cortarás el pan
y yo diré los olivos
tomarás la copa
y serán los invitados
de último minuto
quien la llevará a los labios.
Yo haré preguntas  sin descanso
Y tú ocuparás el gesto y el silencio.

Neni Salvini
 

sentemo-nos a mesa
ofereço a toalha de linho
e tu a mão e a flor
entrego o pao
e tu os olhos e os ramos
proponho o brilho do vinho
o recordar que levo
e tu como mar
a areia e os peixes
terá a mesa o teu caminho.
Tu partiras o pão
e eu direi oliveiras
tu tomarás o calice
es serão os convivas
da última hora
que o levarao aos lábios.
Eu farei a pergunta sem continuidade
E tu terás o gesto e o silencio.
Neni Salvini


Neni salvini nació en Carrara, Italia, a los tres años su familia se trasladó a Rio de Janeiro donde estudió filosofía y letras. Fue profesora en la universidad Santa Ursula en Rio de Janeiro y publicó varios poemarios, entre ellos: Mar Longe [Lejos del mar] y  Sinos de Areia [Campanas de arena]. Luego, se trasladó con su marido, Fernando Tabora, a Caracas, Venezuela donde siguió escribiendo e impartiendo clases en el Instituto Cultural Brasil-Venezuela. Actualmente reside en Barcelona.

Fuente: Animal Sospechoso






DE mim
que me enrolei
nesta canção
condenada
que nunca seria
outra
nem de dia
nem de noite
Não fosse
assim tão nua
e tão crua
a canção de quem
viveu
de quem morreu
igual
na hora perdida.
Chorar dentro do mar
é choro sem fim
sem principio
de água rolando
na água
do tempo
sem parar
chorar que não
seca na areia
É noite sem lua
o teu olhar
é hora sem brilho
o meu cantar.
Canção condenada
do meu ardor
sem fim
sem princípio
dentro do mar.
©Neni Salvini

poema do livro SINOS DE AREIA
Rio de janeiro, Brasil, 1951

DE mi
que me envolví
en esta canción
condenada
que nunca sería
otra
ni de día
ni de noche
no fuese
así tan desnuda
y tan cruda
la canción de quien
vivió
de quien murió
igual
en la hora perdida.
Llorar dentro del mar
es llanto sin fin
sin principio
de agua derramada
en el agua
del tiempo
sin parar
llanto que no
seca en la arena
es noche sin luna
es tu mirada
es la hora sin brillo
es mi cantar.
Canción condenada
de mi ardor
sin fin
sin principio
dentro del mar.
©Neni Salvini

poema del libro CAMPANAS DE ARENA
Rio de janeiro, Brasil, 1951




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Soprei o nome por entre os ramos
e foi um som de estrelas
que veio até os olhos
poderia continuar tecendo
o brilho se por entre os dedos
não desaparecesse a canção
tão fácil como tinha vindo
Permanecer assim à escuta
tal vez continuasse o eco
a repetir a luz
para o reencontro do exato trabalho.
©Neni Salvini


Soplé el nombre entre las ramas
y fué un sonido de estrellas
que vino a los ojos
podría continuar tejiendo
el brillo posarse entre los dedos
no desparecería la canción
tan fácil como había venido
Permanecer así a la escucha
tal vez continuase el eco
a repetir la luz
para el reencuentro del preciso trabajo.

©Neni Salvini


Traducción y fotografía Carla Tabora

Recital de su poesía en Barcelona, España