la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


Naomi Alderman, la autora de The Power: "La gente no para de recordarme que escribí sobre Weinstein" / Ruth La Ferla, La Nación, 9 de febrero de 2018





"Me pregunté a mí misma: ¿cómo sería la versión femenina de Putin? También se me vino a la cabeza Berlusconi, o cualquier macho dictador un poco ridículo (...)"




Margaret Atwood y Naomi Alderman


Ahijada literaria de Margaret Atwood, la autora de The Power se pregunta qué pasaría si el rol del hombre y el de la mujer se invirtieran; la novela feminista de ciencia ficción que se anticipó a #MeToo
Ruth La Ferla 






El poder del que habla el título del libro está imbuido en las mujeres jóvenes. Ese poder emana de una franja de músculos situada junto a las clavículas y puede producir una descarga eléctrica letal, que permite a las mujeres fulminar a los hombres a voluntad para debilitarlos, liquidarlos o simplemente darles un sacudón que los motive sexualmente. Con esa clase de control, ¿qué harían las mujeres? ¿Aprovecharían para crear un mundo imaginado en libros como Herland, la fábula feminista de 1915 en la que un universo mezquino dominado por los hombres da paso a un matriarcado de paz, justicia y empatía? Probablemente no.
En la novela distópica The Power [publicada en la Argentina por Roca editorial], Naomi Alderman, de 42 años, conjura escenas dantescas en las que mujeres desaforadas asuelan los campos matando y mutilando a voluntad, "simplemente porque pueden", según escribe la autora.
El libro se publicó primero en Inglaterra y tuvo repercusión entre los lectores norteamericanos el año pasado, cuando fue elegido uno de los 10 mejores libros de 2017 por The New York Times Review. Además, fue señalado como El cuento de la criada para la generación de los millennials, teniendo en cuenta que justamente Margaret Atwood, autora de El cuento de la criada, fue la mentora de Alderman.
No es de extrañar que Alderman se cuestione sobre las alarmas que sus obras y las de otros autores hacen sonar. Cuando reseñó la novela Red Clocks, de Leni Zuma, sobre un futuro cercano en el que el aborto es nuevamente ilegal [en los Estados Unidos], Alderman advertía: "Esta distopía imaginaria es terrible, pero la realidad podría ser mucho peor".
En una entrevista telefónica desde Londres, la escritora habla del poder y su espada de doble filo, de las fuentes de su propia energía creativa y de su facilidad casi sobrenatural para predecir el futuro.
-Su libro, que al principio puede leerse como una fantasía de venganza particularmente gratificante, parece profético. ¿La conmoción social y sexual que dio origen al movimiento #MeToo fue algo que usted se vio venir?
-Más que haberla visto venir pienso que probablemente soy parte de esa ola. Algunas de las noticias parecen coincidir de una manera extraña con el libro. En ambos casos, creo que tiene que ver con la creciente bronca que se vino juntando durante la última década y que está relacionada con la creciente visibilidad de cierta clase de misoginia. Cuando era una adolescente, en los 90, entre las jóvenes era común decir que las batallas del feminismo ya estaban ganadas. Es horrendamente obvio que no era así. También pienso que Internet tiene mucho que ver con esta toma de conciencia. Ahora una puede ingresar a los foros de chat de los hombres y leer cuánto odian a las mujeres, las ganas que tienen de violarlas, de someterlas. Podemos leer sus diatribas machistas. Es probable que yo haya respondido a lo mismo a lo que ahora responde el movimiento #MeToo. Hay muchas cosas que cobraron visibilidad y hay que resolver.
-La novela en su conjunto es una invitación a explorar el costado más oscuro y corrosivo del poder, el auge de dictadoras mujeres y de asesinas por gusto que imponen su autoridad en un universo sin ley. Pero en los primeros capítulos no hay ni un atisbo de eso: usted describe la inversión de roles como algo positivo, casi envidiable.
-Me parecía bueno que al menos al principio las mujeres pudieran imaginar lo que sería estar en una posición de control. Es lindo poder espiar cómo sería la sociedad desde el otro lado. Pero finalmente hay que hacerse la pregunta: ¿las mujeres son mejores que los hombres? Y la respuesta es que no. La gente es la gente. No es necesario pensar que todos los hombres son nefastos para saber que algunos hombres abusan de su fuerza. ¿Por qué no habría de ser igual de cierto sobre algunas mujeres? En el mundo hay una pequeña minoría de sádicos que nos terminan embarrando a todos.
-Algunos de sus personajes mujeres son amenazadas, violadas, esclavizadas sexualmente. ¿Escribe para vengarlas?
-No diría exactamente que para vengarlas. El libro fue una especie de experimento. Lo escribí entre 2014 y 2015 y al principio no sabía realmente cómo iba a terminar. Simplemente quería hacer toda esa reflexión yo misma. Pero sí creo que la venganza es un sentimiento perfectamente razonable en algunos de los personajes.
-Gran parte de la violencia ejercida por las mujeres en The Power parece gratuita. ¿Qué debe entender el lector a partir de eso?
-Soy judía. Es posible quedarse atascado imaginándose en una situación histórica particular que ha tenido que atravesar otra gente de su propio pueblo: en mi caso, podría imaginarme como víctima del Holocausto. Pero para mí, la gran pregunta sobre el Holocausto no es "cómo evito ser una víctima", sino "cómo evito convertirme en un nazi".
-¿O sea que todos somos agresores en potencia?
-¿Usted cree ser tan excepcional que piensa que de haber vivido en Alemania en la década de 1930 habría intentado asesinar a Hitler? ¿Se cree de una ética tan excepcional que piensa que se habría rebelado de inmediato? Si usted y yo viviéramos en un mundo dominado por las mujeres, ¿nos estaríamos diciendo "esto es muy injusto, voy a luchar por los derechos de los varones"? Si viviéramos en The Power, no creo que yo quedaría mágicamente al margen del modo en que funciona ese mundo. No creo poder decir que yo sería una persona iluminada. Con poder o sin poder, me comporto como el sistema me enseñó a comportarme.
-La historia de la novela es contada a través de los ojos de cuatro personajes: Allie, que se unge a sí misma en profeta; Margot, que representa al Estado; Roxy, hija de un capo delictivo de Londres y dotada de una fuerza sobrenatural, y Tunde, el único personaje masculino, que viaja por el mundo para documentar la evolución del poder y que aprende a temer sus abusos. ¿Quién es el verdadero protagonista? ¿Con quién se identifica más?
-Me identifico con Tunde. Cuando arranca la novela, Tunde está muy seguro de sí mismo, pero el mundo poco a poco le va enseñando que tal vez no deba tenerse tanta confianza. Su historia es la de un varón en un mundo gobernado por mujeres que aprende cómo se sentían las mujeres en un mundo gobernado por los varones, donde hay sádicos deambulando por todas partes, gente que se vuelve violenta porque puede. Tunde es escritor, como yo. Y también es el personaje más amable de la novela.
-Su retrato de la dictadora moldava Tatiana Moskalex resulta sorprendentemente familiar. Usted la presenta como una exgimnasta que "casi llegó a competir en los Juegos Olímpicos", una mujer tan reluciente como su palacio, "reflejos broncíneos en su pelo, purpurina en la línea de los pómulos". ¿Estaba pensando en alguien en particular?
-Me pregunté a mí misma: ¿cómo sería la versión femenina de Putin? También se me vino a la cabeza Berlusconi, o cualquier macho dictador un poco ridículo, de esos a los que tanto les gusta hacer alarde de su sexualidad. Por mi cabeza circularon todos esos personajes un poco desagradables.
-También aparece un personaje llamado Weinstein. ¿Fue pura casualidad?
-Sí, la gente no para de recordarme que escribí sobre Weinstein. En la novela, es un tipo odioso y escurridizo que traiciona al padre de Roxy. En retrospectiva, es cierto que es un poco inquietante que justo le haya puesto ese nombre. ¿Seré vidente? Quién sabe, tal vez. Margaret Atwood, a quien tuve la suerte de tener como mentora mientras escribía el libro, tiene esa especie de cualidad psíquica [ríe con picardía]. Tal vez ella me haya iniciado en las artes de la brujería.






Claves de una distopía de género


The Power

Autora: Naomi Alderman
Editorial: Roca editorial
Precio: $349
"The Power te dejará con la boca abierta. Después de leerla, lo pensarás todo dos veces"
Margaret Atwood
Escritora canadiense
Expresidente de los EE.UU.
Durante su presidencia, Barack Obama había inaugurado la tradición de compartir su lista de lecturas y canciones favoritas. Y luego de su mandato, continuó: en 2017 compartió en Twitter el hallazgo de esta novela de Alderman.
Traducción Jaime Arrambide
La Nación, 9 de febrero de 2018
Fuente: La Nación
Dónde comprar el libro: Roca editorial
Naomi Alderman: Página oficial


"Un nazi en la familia": la impactante historia del hombre que descubrió la vida secreta de su abuelo en los campos de concentración / por Andrew Bomford, 28 de enero de 2018, BBC Radio 4


Karl Niemann, abuelo del escritor británico Derek Niemann, fue funcionario de la SS en los
 campos de concentración nazi. (Foto: Derek Niemann)







"Su madre dijo: 'Están quemando a los judíos. 
Los están matando y luego 
están quemando los cuerpos'".
"Mi abuelo dijo: 'No, no harían eso'".
"Mi abuela dijo: 'Sí, lo harían. 
¿No puedes oler la carne?'




El día en que cada año se conmemora el Holocausto, el 27 de enero, es un homenaje a los seis millones de judíos que murieron durante la Segunda Guerra Mundial y las millones de personas que fallecieron por la persecución de los nazis y los subsiguientes genocidios.

Esta semana, acompañé al escritor británico Derek Niemann  a una reunión en Londres en la que le habló a una audiencia judía sobre su abuelo, un funcionario de la SS en los campos de concentración.

Descubrir el secreto que la familia había mantenido por más de 50 años se convirtió en el golpe más profundo que Derek ha sufrido en su vida.

La familia se había esforzado en que él nunca descubriera ese secreto.

Derek había acompañado a su esposa Sarah a una conferencia en Berlín y decidió visitar la casa en donde su padre creció durante la guerra para tomar algunas fotos.

Buscó la dirección por internet.
"Apareció una hoja que decía SS-Hauptsturmführer Karl Niemann [el nombre del abuelo de Derek]… crímenes de lesa humanidad, uso de mano de obra esclava", recordó Derek.

"Recuerdo recostarme de golpe sobre el respaldo de mi silla, ir al cuarto de al lado y decirle a Sarah: 'Acabo de encontrar a mi abuelo'".

Sarah recordó así aquel momento:
"Le dije: '¿Qué quieres decir con que acabas de encontrar a tu abuelo?' Y él me lo explicó. Puedo recordar la expresión de completo y absoluto shock en su rostro".

Ese fue el momento en el que la vida de Derek dio un giro completo.

"Soy un escritor, escribo sobre naturaleza. Escribo sobre abejas mariposas. No escribo sobre nazis", dijo.

Todo estaba a punto de cambiar.

Años de investigación y exploración de archivos, viajes a Alemania y conversaciones difíciles con miembros de la familia construyeron la compleja historia de un hombre ordinario que quedó capturado vívidamente en el libro de Derek titulado Un nazi en la familia.

Un burócrata de oficina. Así era como el padre de Derek, Rudi, describía a su abuelo. Pero descubrieron que, en realidad, tenía un rango equivalente al de un capitán de la SS y que organizaba la mano de obra esclava en los campos de concentración a una escala colosal.

A Derek y Sarah les ayudó en su investigación uno de los hobbies de Karl: la fotografía.
Descubrieron un tesoro de aproximadamente 500 negativos antiguos, los cuales habían sido dejados en la casa en Berlín cuando fue abandonada apresuradamente al final de la guerra.

Increíblemente, los negativos fueron salvados por la familia judía a la cual se le dio la casa en el proceso de reparaciones tras la guerra.

Los negativos revelaban la intimidad de la amorosa familia de un agente de la SS y un hombre que llevaba una contradictoria doble vida.



Karl y Minna Niemann eran los abuelos de Derek, cuya vida le fue mantenida en secreto por más de 50 años. (Foto: Derek Niemann)



El abuelo de Derek llevaba una doble vida como padre de familia y organizador del trabajo esclavo
 en los campos de concentración. (Foto: Derek Niemann)


Viajó a todos los campos de concentraciones, llevaba los libros financieros y dirigía una empresa comercial de la SS que fabricaba muebles y suministros de guerra, todo hecho por mano de obra esclava.

Pero en la noche, llegaba a casa, cuidaba el jardín y ayudaba a criar a sus cuatro hijos.
Su hijo mayor, Dieter, fue asesinado en los últimos días de la guerra mientras luchaba con la división nazi de tanques Panzer.

Hombres esqueléticos con uniformes a rayas llegaron a visitar su casa para hacer trabajos ocasionales. Su esposa Minna les daba comida, pese a que le decían que no lo hiciera.
El libro de cuentas de Karl incluso parecía lamentar los desafíos financieros de dirigir un negocio que seguía matando a sus trabajadores y la desafortunada necesidad de tener que comprar ataúdes para ellos.

"Mi abuelo tenía algo de fracasada mediocridad", dijo Derek, "Había sido despedido de su trabajo. Se sentía decepcionado con la vida. Y creo que la idea de usar este glamoroso uniforme y de ser alguien le pareció atractivo".

"Se sentía importante. Llegó al punto en que un chófer aparecía y lo llevaba al trabajo. Le obedecían. Era un hombre de poder. Creo que le gustaba".

Esta semana, Derek dio una charla sobre su abuelo a un público judío en el noroeste de Londres. Fue invitado allí por la organización de servicio judía B'nai B'rith. Se le pidió a la BBC que no reveláramos la ubicación.

Derek le habló a su público -en el que había muchos descendientes de víctimas de los campos de concentración- sobre un recuerdo infantil particularmente impactante que su padre le contó, a pesar de que sufría demencia.

"Él podía recordar a la familia en el cuartel de la SS [en el campo de concentración de Dachau] y sus padres en la ventana, mirando hacia un edificio bajo con humo que salía de una chimenea.

"Su madre le dijo a su marido: '¿Sabes lo que están haciendo allí?'".
"Y su padre respondió: 'No'".
"Su madre dijo: 'Están quemando a los judíos. Los están matando y luego están quemando los cuerpos'".
"Mi abuelo dijo: 'No, no harían eso'".
"Mi abuela dijo: 'Sí, lo harían. ¿No puedes oler la carne?'".


Durante su investigación, Derek preguntó a historiadores del Holocausto sobre la negativa de su abuelo a querer reconocer los asesinatos masivos.

"¿Es posible que mi abuelo no supiera lo que estaba pasando? ¿Es posible que pudiera ir a los campos y ver figuras esqueléticas, ver golpes, ver a gente siendo asesinada y no saber lo que estaba pasando?'", les preguntó.

"Es imposible", le respondieron.

Una persona del público le preguntó a Derek si el proceso de desnazificación después del final de la guerra había sido efectivo.

Derek respondió que no creía que hubiera tenido ningún efecto en absoluto.



Karl llevó a su hijo mayor Dieter para que se uniera a la división Panzer en 1944, 
quien murió en los últimos días de la guerra. (Foto: Derek Niemann)









Derek cree que llevar el uniforme nazi le hacía sentir a su abuelo como un hombre poderoso. 
(Foto: Derek Niemann)




"Mi abuelo, al igual que otros oficiales de la SS, fue sometido a un intenso ejercicio de lavado de cerebro. Si te fijas en unos 300 criminales nazis que estaban en la prisión de Landsberg esperando la pena de muerte, ninguno de ellos -ni  uno- mostró remordimientos por lo que había hecho".

"Se refugiaban felizmente en la religión. Encontraban sacerdotes que los absolverían de sus pecados, pero no mostraban arrepentimiento alguno. Les lavaron el cerebro".
Karl fue internado en campos de prisioneros durante unos tres años después del final de la guerra. Fue enviado a la comisión de desnazificación y se le acusó de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

Pero tuvo la suerte de ser solo declarado culpable de ser el menor grado de criminal -el de ser un seguidor nazi-, en gran parte porque las pruebas más incriminatorias contra él habían sido enviadas a los Juicios de Crímenes de Guerra en Nuremberg para condenar a su superior inmediato, quien fue ejecutado .

Las personas del público judío estaban visiblemente conmocionadas por lo que estaban escuchando.

"Creo que es muy impactante escuchar que ninguno de ellos mostró remordimientos", dijo una mujer.

"Fue como un espejo. Él estaba describiendo un lado del espejo, el lado alemán. Y yo lo estaba mirando desde el otro lado, porque mi abuelo estaba en Dachau", dijo un hombre.
"La banalidad del mal es una expresión que todos hemos escuchado antes, pero es un ejemplo exacto de eso, ¿no? Un hombre común que hace cosas extraordinarias, cosas extraordinariamente malvadas", contó otro hombre.

Otra persona del público, Noemie Lopian, tradujo un libro que su padre había escrito titulado The Long Night sobre sus cuatro años en campos de concentración.

"Al final del día todos somos, entre comillas, seres humanos comunes. Y todos tenemos una opción. Todos tenemos la capacidad de hacer el mal", dijo.


Fuente: BBC















Joan Baez - Whistle Down The Wind / Joan Báez y el regreso de su voz de protesta, por David Rosas y Agencias, Crónica, México, 9 de enero de 2018








“Joan tiene esa actitud rockera hacia la vida, la libertad y el amor”, dice el cantautor Bob Neuwirth ante el regreso de Joan Baez con un nuevo material discográfico. Hasta la contienda presidencial de 2016, la cantautora no había escrito una canción en 25 años pero con Donald Trump en la Casa Blanca, ha dedicado cinco versos de una canción en su honor  al estilo de Woody Guthrie.



Whistle down the wind es el primer disco después de diez años de ausencia para la artista folk Joan Báez, en él hace una reflexión y un resumen de su vida como cantante, músico y activista. En este material que se lanzara el 2 de marzo bajo el sello de Bobolink / Razor & Tie Records,  Báez reunió covers y canciones originales escritas por ella por varios otros artistas como Tom Waits y Mary Chapin Carpenter. Disco que estará disponible en preventa este viernes 12 de enero.
La cantautora ha estado tocando unos 60 conciertos al año, pero no por razones financieras y, en este 2018, planea una última gira mundial, justo después de que termine su álbum en progreso, para el cual ya cuenta con las versiones de las canciones de Tom Waits, Richard Thompson, Josh Ritter y Anohni.
Existe la sensación de que las cosas se están acabando, y quería hacer un esfuerzo más en el estudio”, dijo Báez en entrevista para la revista Rolling Stone, quien incluso graba con la misma guitarra acústica que usó en su primer álbum y que ya ha sido restaurada varias veces.
Con la ayuda de un especialista vocal, Báez está aprendiendo a relajar la garganta: “Todos esos años que piensas, ‘quiero que suene como lo hice hace diez años’, no va a suceder. La voz superior tiene cada vez menos poder. Si el público tiene un problema, es su problema. Esto, soy yo”, expresó.
Estoy muy emocionada por este nuevo álbum, debo decir. No siempre me da esta descarga de adrenalina por un nuevo disco, pero debo reconocer que esto es totalmente distinto. Desde el último disco, mi voz ha cambiado muchísimo, y no necesariamente porque quiero. Es algo que pasa cuando te pones vieja. Las cuerdas vocales necesitan más y más trabajo, y nunca pueden volver a ser lo que eran”, explicó la cantautora en una entrevista con Rolling Stone.
Báez ha tenido la fama por casi seis décadas. Nacida un 9 de enero en Staten Island, Estados Unidos, es hija del matemático y físico de origen mexicano Albert Báez quien fuera coinventor de la máquina de Rayos X y que rechazara la invitación a participar en el Manhattan Project, donde se gestó la bomba atómica, lo cual afectó profundamente la forma de ver la vida de su hija Joan y sus hermanas Mimi Fariña (también cantante) y Pauline.
Báez creció en California, se mudó con su familia a un suburbio de Boston a fines de los años cincuenta y comenzó a cantar en cafeterías locales. En 1960, cuando tenía 19 años, lanzó su primer álbum, Joan Baez; una colección de baladas tradicionales cantadas en una voz soprano arcaico, se convirtió en uno de los álbumes menos probables en chocar con el Top 20.
Posteriormente, Báez se convirtió en un ícono e influyó toda una generación de cantantes emergentes. “Ese álbum fue la razón por la que recogí la guitarra y la razón por la que soy cantante”, dice Emmylou Harris. “Allí estaba, sola en el escenario, completamente compuesta y en control. Emergió completamente formada”, dijo la cantante de country.
Báez se mantuvo en el mismo camino folk-purista para su primera media docena de discos, tan pura que se negó a participar en una sesión de fotos para la portada de un álbum hasta 1965, en Farewell, Angelina. Para entonces, se había movido a las modernas canciones de protesta, presentando al mundo la música de Phil Ochs, su cuñado Richard Fariña y Bob Dylan, con quien tuvo una relación romántica a mediados de los años sesenta. 
“Las canciones de Dylan volaron las mentes de las personas, y cuando Joan comenzó a interpretarlas, pasó a otro nivel”, dice Bob Neuwirth, que conoce a Báez desde sus días en el Club 47 de Cambridge, Massachusetts, en los años sesenta.
La intérprete de “Farewell Angelina”, “Love is just a four-letter word”, “Joe Hill”, “Sweet Sir Galahad” y “We shall overcome” fue un referente en las marchas y protestas, especialmente en los años sesenta, predicando una filosofía de la no violencia: “Se necesitó mucho coraje para ser no violento”, dice Neuwirth,
El otoño pasado, la intérprete de “Blowin’ in the Wind”, de Bob Dylan, actuó en Standing Rock en Dakota del Norte como parte de la protesta contra el Ducto Dakota. En enero, participó en dos marchas femeninas en el mismo día, una en Redwood City y otra en San Francisco, y está ayudando a planificar un espectáculo para beneficiar a los inmigrantes ilegales.

David Rosas y Agencias  
Crónica, México
 9 de enero de 2018

Fuente: Crónica





Rolling Stone: Joan Baez on first album in a decade


Dónde comprar el cd: Joan Baez
Whistle Down The Wind, Joan's first original album in a decade, is set for release on March 2, 2018. Listen here to the title track, a tune written by Tom Waits and Kathleen Brennan.
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Famosas mujeres de Hollywood se unen para luchar legalmente contra los crímenes sexuales, la desigualdad y el racismo: TIME´S UP-EL TIEMPO SE ACABÓ "Queridas Hermanas" / 2 de enero de 2018, Vogue, Elle, The New York Times



“Se acabó el tiempo del silencio, se acabó el tiempo de esperar, se acabó el tiempo de tolerar la discriminación, el acoso y el abuso” 

Queridas Hermanas
Solicitada en The New York Times
Time´s UP







"Si este grupo de mujeres no pueden luchar por que haya un modelo distinto para otras mujeres que no tienen tanto poder ni privilegios, entonces, ¿quién va a poder?".
Shonda Rhimes, creadora de 'Anatomía de Grey', The New York Times




Jennifer Lawrence Reese Whiterspoon Emma Stone

 

"Esta es una puerta que no se cerrará porque ya tenemos un pie en ella"
Merly Streep




Merly Streep, Taylor Swift, Jennifer Aniston, Jane Fonda, Selena Gomez, Natalie Portman, Nicole Kidman, Jennifer Lawrence, Reese Whiterspoon, Cate Blanchett,  Emma Stone, Jessica Chastain, Eva Longoria, America Ferrera, Rashida Jones, Ashley Judd, Lena Waithe, Lupita Nyong’o, Margot Robie, Sarah Jessica Parker;  Viola Davis, la presidenta de Universal Pictures, Donna Langley; una de las presidentes de Nike Foundation, María Eitel; la abogada y ex jefa de personal de Michelle Obama, Tina Tchen...

Estas son algunas de personas que  han firmado el manifiesto de TIME´S UP, la  organización recientemente creada que tiene como objetivo luchar  contra el acoso sexual, la desigualdad y el racismo  en todos los ámbitos, desde una vía legal y económica, brindando apoyo legal gratuito a las víctimas, especialmente las mujeres de bajos recursos. 

Ya han juntado 14 millones de dólares para tal fin, de los 15 que necesitan para empezar,  gracias a las donaciones de -entre otros- Witherspoon, Streep, Steven Spielberg, Kate Capshaw, Taylor Swift, J. J. Abrams,  Viola Davis y muchísimas personas anónimas. También defenderán a los hombres víctimas de acoso sexual.








Casi 3 meses después del artículo del New York Times que supuso el jaque mate para Harvey Weinstein, las voces de las mujeres de Hollywood vuelven a hacerse oír, pero esta vez de manera coral, todas a una, y lanzando una mano amiga, hermana, a las mujeres que en el resto del mundo padecen las dinámicas opresivas del patriarcado. Hablamos de Time’s Up, la nueva campaña que ya ha sido secundada por 300 mujeres de la industriaanunciada también en The New York Times a través de una solicitada que recoge una serie de puntos y demandas concretas que son claves para llevar a la práctica, en materia socioeconómica y legal, la persecución de las prácticas de acoso en todos los ámbitos

TIME`S UP presta especial atención a las mujeres de bajos salarios, como empleadas domésticas, conserjes, camareras, trabajadoras de fábricas, campesinas. También luchará por los hombres víctimas de acoso. 
En la solicitada también se agradece a la Alianza Nacional de Campesinas por todo el apoyo mostrado en estos dos últimos meses tras las denuncias surgidas por el caso Weinstein, apoyo concretado en una carta abierta firmada por 700.000 trabajadoras.

En la solicitada se expresa: "La lucha de las mujeres para que las mujeres accedan, asciendan o simplemente sean escuchadas y acogidas en un entorno laboral dominado por los hombres debe acabar, es hora de terminar con este monopolio". Además, señala que "con demasiada frecuencia, el acoso persiste porque los perpetradores y los empleadores nunca enfrentan ninguna consecuencia".

Entre las demandas e iniciativas que lanza Time’s UpThe New York Times destaca los siguientes puntos:

1) La creación de un fondo de ayuda para la defensa legal de las mujeres con menos privilegios, con 15 millones de dólares recaudados a través de donaciones, para protegerlas contra el acoso sexual y contra el miedo y las dudas para denunciarlo.

2) La elaboración de una legislación que penalice a las empresas que toleren el acoso, y para frenar la práctica de los acuerdos extraoficiales para silenciar a las víctimas.


3) Una hoja de ruta para alcanzar la paridad de género en los estudios y las agencias.

4) 
Un llamamiento a las mujeres que asistan a la alfombra roja de los Globos de Oro para que se vistan de negro esa noche, en un gesto colectivo por la concienciación contra el acoso sexual y el abuso de poder patriarcal.








El movimiento de Time’s Up continúa el desarrollo de una discusión que se ha puesto por fin, a escala global, sobre la mesa de las redes sociales: el de la enorme influencia y opresión de las dinámicas de poder del heteropatriarcado. Comenzó bajo etiquetas como #metoo, un paraguas que alberga historias y experiencias de acoso sexual de toda una globalidad de mujeres en sus perfiles en redes sociales, o en España la de #yotecreo, contra el rechazo y cuestionamiento social al que se someten los testimonios de las víctimas. 
Esta nueva iniciativa germinada en la poderosa industria de Hollywood, y que ha reunido la firma de las mujeres más influyentes del star system, replica la carta abierta que firmaron 600 actrices suecas el pasado mes de noviembre, y que declaraba tajantemente la voluntad de poner “la vergüenza en el lado que le corresponde: con el agresor y aquellos que le protegen”.

 2018 acaba de arrancar, y tras un 2017 para la historia, en el que nos atrevimos por fin a hablarpuede que este año quede recogido en la memoria colectiva como el de la acción, y el activismo feminista.


TIME´S UP: DEAR SISTERS
TIME´S UP: DONACIONES
TIME´S UP: TWITTER

TIME´S UP: INSTAGRAM

Las famosas han utilizado las redes sociales para mostrar su apoyo público a 'Time's Up' (el perfil de Instagram oficial de la iniciativa es @timesupnow):


En el marco de esta iniciativa, y de esta ola de sororidad femenina, se espera que muchas actrices vistan este domingo de negro en la alfombra roja de los Globos de Oro,como símbolo de la lucha contra la desigualdad, contra la violencia de género y contra la desequilibrada presencia de hombres y mujeres de otras razas que no sea la blanca en la industria de Hollywood.





ALBA CORREA   @_albacor  / Fuente: Vogue


PRINCIPALES DONACIONES HASTA EL 3 de ENERO (en dólares)

$2,000,000
Kate Capshaw and Steven Spielberg’s Wunderkinder Foundation

$2,000,000

Creative Artists Agency

$1,000,000

Katie McGrath & J.J. Abrams

$1,000,000
ICM Partners

$1,000,000
William Morris Endeavor

$1,000,000
United Talent Agency

$500,000
Meryl Streep

$500,000
Reese Witherspoon

$500,000
Shonda Rhimes

$500,000
Paradigm Talent Agency

$500,000
Jennifer Aniston

$250,000
The Marilyn and Jeffrey Katzenberg Foundation

$250,000
Kathleen Kennedy

$150,000
Human Heritage Project

$100,000
Taylor Swift

$100,000
Oprah Winfrey

$50,000
Natalie Portman

$50,000

$50,000

$50,000
Jessica Chastain

$25,000

$25,000
Jessica Timberlake and Justin Timberlake